arjona
arjona-2
arjona-4
mundo-arjona-bio

Yo nací en Cádiz España en el año 1855. Me llamaba Juan Arjona. Mis padres fueron Don José Arjona y Doña Josefa Vartelo. Después de una vida sin rastro, salvo por unos cuántos hijos, 2 novias y una esposa, morí de Tisis a los 37 años y tres de mis hijos se hicieron al mar en busca de cualquier cosa.

Nací de nuevo como Ricardo Arjona Fassen en 1891. Mi madre, Ana Figueroa, murió justo el día en que yo nací por complicaciones en el parto. La escasez y la muerte de mi padre me llevaron a un nuevo continente junto a dos de mis hermanos con los que llegue a Guatemala meses después. Uno de ellos de profesión payaso se dirigió al sur y jamás volví a saber de él; el otro se fue al norte, justo al sur de México y le perdí el rastro para siempre. No me quedó más que quedarme conmigo y con la continuación de mí que se fueran dando. Radiqué en Tecpán Guatemala, y puse una panadería. Aurora era mi esposa y con ella concebí varios hijos, uno de ellos Ricardo. Cuando Ricardo Arjona Moscoso cumplió los seis años, a mí me dio por morirme y no me quedó más que empacar mis cosas y buscarme un lugar en el cuerpo de mi hijo para perdurar unos años más.

Viví en Tecpán, Guatemala hasta los 15 años cuando fui a parar de interno en la escuela para maestros de la Alameda. Después de tres años graduado y con ganas de conocer el mundo, un nombramiento del Ministerio de Educación me llevó a un pueblo llamado San Agustín Acasaguastlán donde conocí a Mimi, una maestra empírica, guapa, alta y con la que me casé años después por culpa de un accidente con nombre de mujer que hoy es mi hija mayor. Hoy, soy el tercer hijo de Ricardo y Mimi, nací en un pueblo que se llama Jocotenango donde mi padre fue maestro de la escuela por algunos años. No tuve una historia importante, nunca me destaqué en la escuela salvo por mis desórdenes de conducta y uno que otro gol en la liga escolar. A los ocho años mi padre me regaló una guitarra y me reencontré con Juan, mi bisabuelo español, que quiso ser músico hasta que que tuberculosis le arrebató la vida. Quizás fue por eso que cuando tuve el instrumento en mis manos fue como reencontrarme con mis ancestros, tan lejanos, inciertos y desconocidos como las profundidades del mar y del tiempo que nos separaron por siempre. Hoy, podría abundar diciendo las cosas que dijeron tantas veces. Los discos que tengo, las canciones destacadas, los premios conseguidos y hasta hacer una biografía lo suficientemente completa como para lucir, después de leerla, mucho más grande de lo que realmente soy.

Hoy es el 2018, soy el cuarto de los Arjonas que habité, dos de ellos nacidos en el viejo continente y los últimos dos, Ricardo Arjona Moscoso y yo Ricardo Arjona Morales nacidos en Guatemala. Tengo una moto Harley que soñé siempre; tengo las deudas pagas, por lo menos las del dinero; 17 discos unos mejores que otros y desde hace algunos años vivo en cualquier lugar.

Soy Ricardo Arjona, la cuarta generación de luchadores necios que optaron por mudarse de lugares para no embarrarse de costumbre y de las cosas que te hacen pertenecer a un solo sitio. Tengo amigos y enemigos que no busque. Ni a los unos ni a los otros, soy dueño de mi tiempo y no le debo nada a nadie. Vi desvanecerse mis sueños de mundos mejores y cuando despierto esperanzado nunca falta un personaje que se apunta a la historia para arruinarlo todo.  Tengo la libertad en lo que digo y soy preso de la angustia de pertenecer a un mundo que cada vez entiendo menos. Cantare y escribiré hasta que pueda. Inventarme un mundo seguirá siendo lo único que me salva del ahogo de la desesperación .